En 1928 había
nacido Antonio.
Desde que era un niño, ayudando en su
tiempo libre el padre Raffaele,
había tomado, del difícil y terco
carácter del padre, sus calidades, sus
sentimientos y su filosofía de vida como
hombre y como empresario.
Fue el precursor de nuevas corrientes empresariales,
como el descubrimiento de las producciones de
manzanas en Alto Adige, hasta entonces desconocidas
en el Centro y en el Sur de Italia, para las
cuales en 1947 creó un almacén
de recogida destinado no sólo al comercio
sino también a la industria de transformación.
Otra corriente innovadora fue la importación
y la maduración de plátanos, que
fue autorizada después del final del
Monopolio Estatal; la torrefacción de
la fruta seca, razón por la cual, en
los años sesenta, hizo construir por
artesanos locales, (según su proyecto)
las primeras y rudimentárias máquinas
de torrefacción.
En 1980, a causa de
las escasas producciones de manzanas en Italia,
el valorizó las producciones griegas
y turcas, hasta entonces poco conocidas y subvaloradas.
Él es considerado, no sólo por
sus hijos y nietos, sino también por
el mundo al cual perteneció, un hombre
de palabra. Un duro negociador,
mas también una persona
de fiar, el iniciador
y el modernizador, el
técnico; el
precursor de la vocación internacional
de Interfrutta,
empresa que él mismo funda en 1975, después
de una separación familiar de la sociedad.
Su esposa Cardone Maria Teresa y sus hijos Raffaele
y Roberto han
colaborado con él desde entonces, con
un trabajo largo, tenaz y difícil, lleno
de renuncias, para crear nuevas infraestructuras,
mercados y clientes. En 1980 se añade
a este grupo Alessandro,
último de cinco hijos de Antonio.
Desgraciadamente, en el octubre de 2001
fallece Antonio Fatano,
precisamente en el momento en que la empresa
se encuentra en plena ascensión, y se
está imponiendo en algunos ámbitos
geográficos y con algunas categorías
de productos.
Deja una empresa sana,
sólida y bien
administrada, que respecta su estilo,
espartano, concreto y escueto. Ha imprimido
indeleblemente en sus herederos un cierto estilo
en la gestión de la empresa: profesional,
riguroso, respetuoso de los compromisos asumidos.
Desde 2002 Raffaele, Roberto y Alessandro, son
sostenidos en la gestión por Antonio
Marco y por Antonio
Nicola, hijos de Roberto y de Raffaele,
respectivamente.