La empresa tiene su origen
en el lejano 1880,
por obra de Nicola Fatano,
comerciante de productos conserveros y pesqueros
conservados, de miel y de especias.
El se iba de Lecce cada año al final de
augusto para ir de compras en Milán, Turín
y Génova, plazas muy importantes para el
comercio en el Nuevo Estado Unitario Italiano.
Preparaba los vagones ferroviarios que tenían
que ser enviados hasta Lecce,
para las provisiones necesarias hasta el periodo
natalicio, y así periódicamente.
Muchas eran las dificultades de ese periodo: las
crisis económicas y sociales recurrientes,
la absoluta incertidumbre de las comunicaciones
ferroviarias, y una tasa de pobreza difusa en
las zonas en las que la empresa actuaba.
En 1908 Nicola creó
su primer almacén y su primera tienda en
calle Marconi, en Lecce. Eso fue el punto
de referencia comercial para los artículos
tratados, para la provincia de Lecce, que en esa
época incluía también Brindisi
y Taranto. En los años siguientes el añadió
a las mercancias ya tratadas la fruta seca y las
hortalizas frescas. La boyante actividad comercial
se paró hacia el 1915, cuando, en plena
primera guerra mondial, la producción agrícula
y industrial bajó del 60%.
Entretanto, el hijo primogénito Raffaele,
nacido en 1890,
sabio, previsor,
sensato y cuidadoso administrador,
entrado en conflicto con su padre por cuestiones
de trabajo, decidió pedir su dote (ganada
con su trabajo) y se fue por su camino, fundando
en 1919 la empresa
Raffaele Fatano.
El régimen fascista mejoró considerablemente
el sistema vial y ferroviario, sobre todo el
horario de trenes y el cumplimiento de los tiempos
de entrega. La política colonial de Italia
favoreció la importación de frutos
exóticos del previsor Raffale hasta su
prematura y inesperada muerte en 1944, en plena
guerra civil y mundial. El representió
la corriente profesional, sólida y constructiva
de la familia Fatano.
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